Tras el nombramiento de Patricia Ramírez Kuri como directora general del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP), la dirigencia del PAN en la CDMX convocó a la ciudadanía, expertos y demás personas que se interesen en el proceso de diseño y ordenamiento urbano de la Ciudad, a dar seguimiento a las actividades de este Instituto desde un Observatorio Ciudadano.
“Para garantizar que todas las voces sí sean escuchadas, así como las inquietudes y opiniones también sean incorporadas en los instrumentos que van a regir el desarrollo de la Ciudad los próximos 20 años”, declaró la presidenta del PAN capitalino, Luisa Gutiérrez.
Recordó que la designación de Patricia Ramirez al frente del IPDP no es un cheque en blanco. “Pues no ponemos en duda su conocimiento ni perfil técnico, pero debe garantizar la autonomía y la capacidad de gestión del Instituto de Planeación, que proyectará la Ciudad a 20 años”.
Añadió que, junto con las diputadas y diputados locales del PAN, se estará vigilando la conducta del Instituto de Planeación para que “no se convierta en un apéndice de la entonces Seduvi, hoy Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana; buscamos evitar se caiga en la tentación de modificar la ley, para que privilegien un proyecto de Gobierno a la participación ciudadana en el futuro de la Ciudad”.
Al respecto, Gabriela Salido, secretaria de Desarrollo Sustentable del PAN CDMX, dijo que le esperan grandes retos a la directora general del IPDP.
“Tiene la labor de reivindicar con sus actos los señelamientos que pesan sobre el proceso de las últimas tres administraciones, los intentos fallidos y el desdén del Gobierno por la opinión y participación ciudadana, así como la inclusión de pueblos y barrios originarios en el sentir de la Ciudad, que no incluyeron en el planteamiento de los instrumentos de planeación”, sostuvo.
También debe garantizar los dos pilares de la Constitución; el primero, se trata de garantizar su autonomía e independencia de Gobierno central, para evitar que las metas estén alineadas a la administración, y la segunda, considerar en todas las etapas de la planeación, de forma permanente, la participación ciudadana.
